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Morir sin trenes
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A estas alturas del año, los muertos que dejan las rutas (168) superan a todo el año pasado. O, por lo menos, los de las cifras oficiales; porque según una ONG, estos sumaron 285. Es un problema de salud pública, sin duda una cuestión de Estado. Un Estado que, si resolvió poco y mal el tema en el pasado reciente; está absolutamente dispuesto a profundizar el problema en la actualidad. Veamos algunos números que justifican pensar en el tema:

Cada día mueren en el mundo más de 3000 personas por lesiones resultantes del tránsito. Los costos de estas lesiones varían entre un 1 y 2% del Producto Bruto Neto. Quienes más riesgo tienen de padecer algún traumatismo son los sectores peor posicionados socio-económicamente. De hecho, el 91% de las muertes causadas por accidentes de tránsito están en países de medio y bajos ingresos. En la Argentina el 65% es población de edades que potencialmente son económicamente activas (entre 20 y 65 años).

Analizando más finamente, podemos descubrir que el 80% de los accidentes se produce en zona urbana, relacionado con el tránsito y los peatones. Mientras que en las zonas rurales las rutas, autopistas o corredores que se extienden hacia esos lugares permiten mayores velocidades. En Mendoza se da un caso mixto. Zonas residenciales alejadas de las zonas laborales, generalmente de propietarios de vehículos particulares. Otra causa relevante es el alcohol que consumen quienes manejan. Casi la mitad de los accidentes se producen durante los fines de semana.

Dice la OPS, dándonos alguna pista para resolver el tema: “en comparación con una persona que viaje en automóvil […] una que circule en un vehículo motorizado de dos ruedas tiene 20 veces más probabilidades de morir, una que va caminando tiene nueve veces más probabilidades de morir y una que va en bicicleta tiene ocho veces más probabilidades de morir. Sin embargo, el ocupante de un automóvil tiene 10 veces más probabilidades de morir que el pasajero de un autobús o autocar y 20 veces más que el pasajero de un tren”.

Hemos visto controles policiales, campañas televisivas y cartelería, medidas de premios y castigos para quienes manejan, bebidas sin alcohol, multas por doquier, bicisendas, ampliaciones de arterias principales. A su vez vemos como el transporte en camión deforma las rutas, y provoca accidentes con resultados fatales mientras aumenta los costos de trasporte.

En una provincia que saludó el tren en 1885 resulta inexplicable la obstinación de muchos dirigentes de continuar retrocediendo al siglo XIX. Macri y Cornejo están en las antípodas de un país con trenes. Si el consumo interno se desploma, la siderurgia no existe, el crédito es impagable y la plata sale de forma alarmante ¿Quién querría invertir en trenes? Nadie. Menos el Estado, que está achicándose constantemente.

Sobran los ejemplos: si ayer ponían el grito en el cielo por la supuesta mala administración del Estado del Ferrocarril Oeste, luego recordaron la “chatarra vieja” de Perón. Hoy sobra con olvidar que alguna vez fue útil. La única vez que se habló sobre los trenes en todo el país, fue para que el diario La Nación dijera: “del 2004 hasta julio de 2012 […] en las vías murieron 3300 personas”. Lo que dejó escondido lejos del título es que, de esas personas, 2600 fueron suicidios.

Los números están en cualquier buscador de internet. El problema no es lo que el gobierno ignore, sucede que “el Chuki” busca producir servicios de turismo y papelitos con forma de bonos, no trenes. Los muertos son un daño colateral. Lo otro necesita planificación, ordenamiento de la tierra y la producción, con sindicatos y morochos, inversión riesgosa y permanente, adquisición de tecnología y capacitación y, por qué no, modificación de la producción provincial. Un Estado, en pocas palabras, que se encargue de algo más que contar los muertos.

 

Fuentes

http://www.ambito.com/882397-lanzan-la-campana-slow-down-para-prevenir-accidentes-de-transito Informe mundial sobre prevención de los traumatismos causados por el tránsito : resumen / editado por Margaret Peden … [y otros].

http://apps.who.int/iris/bitstream/10665/42926/1/9243591312.pdfhttp://www.luchemos.org.ar 

http://www.lanacion.com.ar/1549440-accidentes-y-muertes-una-tragica-constante-en-los-trenes-urbanos

http://losandes.com.ar/article/tres-menores-fallecieron-en-otro-accidente-en-la-ruta-40

Historia de los Ferrocarriles Argentinos, Scalabrini Ortiz.

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