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El acoso y la violencia laboral están cerca de tener su propio marco regulatorio en Argentina

El acoso y la violencia laboral están cerca de tener su propio marco regulatorio en Argentina

Si bien se trata de su aprobación a nivel internacional, una vez que la Argentina lo ratifique, comenzará a tener validez en el país. Consecuencias.

La Conferencia Internacional de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) buscará este viernes aprobar el convenio 190, sobre violencia y acoso en el mundo del trabajo.

La Comisión Normativa de ese organismo aprobó el texto el pasado lunes y ahora la Conferencia deberá votarlo para otorgarle validez como convenio internacional.

Una vez que el convenio sea ratificado por Argentina pasará a integrar la normativa de rango supralegal (más importante que las leyes locales), tal como lo dispone la Constitución Nacional.

Servirá como un marco para luego regular la propia ley nacional. Es la primera vez que la OIT definió un estándar jurídico que proporciona herramientas para combatir el flagelo del acoso y la violencia en el mundo del trabajo.

En el documento se reconoce el derecho de toda persona trabajadora a desempeñarse en un libre de violencia y acoso, incluidos la violencia y el acoso por razón de género. Y destaca que que estos comportamientos pueden constituir una violación o un abuso de los derechos humanos y son una amenaza para la igualdad de oportunidades.

Además, el convenio reconoce la necesidad de adoptar medidas por parte de los empleadores con relación al impacto que la violencia doméstica tiene en el ámbito del trabajo. También trata sobre la inclusión de terceros como partícipes de la violencia y el acoso laboral, ya sea como autores o víctimas de la misma.

El texto buscará abarcar la violencia laboral no solo en el lugar de trabajo físico sino también el trayecto hacia y desde el trabajo, los espacios públicos, los eventos sociales relacionados con el trabajo. También alcanzará a los trabajadores de la economía informal, a domicilio, domésticos y teletrabajadores.

Y esto servirá para quienes creemos que es posible construir un futuro del trabajo enfocado en las personas», enfatizó Fabiana Sosa, abogada laboralista de la Argentina, representante de AAL y ALAL en dicha Conferencia.

Situación en Argentina

Las empresas deberán tomar medidas estrictas cuando llegue a su conocimiento alguna circunstancia personalísima del empleado que, eventualmente, podría ser considerada como discriminatoria.

Impactan en las empresas y economías costos financieros que derivan de la violencia y el acoso en el trabajo, como el ausentismo, disminución del volumen de negocios, el costo de los litigios y el pago de las indemnizaciones y otros costos indirectos como la baja productividad, y la afectación de la reputación de las empresas y su competitividad.

Se considera que algunos grupos, sectores y ocupaciones podrían estar más expuestos que otros a la violencia y acoso. Por ejemplo personas con discapacidad, personas que viven con HIV, trabajadores de la salud, docentes. Sin embargo, la exposición a la violencia y acoso depende de un contexto y resulta de una convergencia de factores.

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