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Cornejo y el Grupo Uno preparan el terreno para el ajuste educativo
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Domingo a domingo, el diario de Vila (titular del grupo condenado por usurpar tierras de la Universidad) y ex empleador de Jaime Correas, actual Director General de Escuelas del gobierno de Alfredo Cornejo, publica en la tapa sendos artículos en contra de la educación pública.

El primero: «De cada 100 estudiantes que ingresan a la UNCuyo sólo egresan 33» (2/7/2017); y el segundo: «Harán cirugía mayor en la formación docente» (9/7/2017). Ambos, firmados por la misma persona.

En el primer caso, dice: «La universidad pública invierte por año $65.285 en cada estudiante. Pero como la mayoría abandona, gran parte del presupuesto se pierde».

Una semana después, escribe: «Mendoza gasta recursos valiosos para preparar maestros. Sin embargo, la tasa de graduados es baja y la calidad, dispar. Se busca implementar mecanismos de adecuación de los ingresantes porque el nivel de estos es extremadamente desigual».

El tema de ambos productos periodísticos es el mismo, que se sintetiza así: la educación es mucho gasto público; hay que recortarlo. La divisa de Cornejo y sus socios de los medios de comunicación es achicar el Estado para pagar la deuda de este gobierno, que ha llevado a cabo el proceso de endeudamiento más veloz de la historia provincial, a tono con Macri, que ha endeudado al país por 100 años, y ha tomado en un año y medio más deuda que la dictadura cívico militar en siete.

El gobierno nacional y su mejor alumno provincial, defienden los intereses del sector financiero internacional. Por eso, no les interesa la educación pública, sino el gasto público, para que el Estado “ahorre” y pague puntualmente los vencimientos de la deuda. El servicio de la deuda representa el 10% del PBI, mientras que la inversión en educación, apenas el 6,8%.

En los artículos señalados, no se da un sólo argumento serio de la postura del gobierno; se trata de meras falacias, porque los argumentos dicen lo mismo que se pretende probar: «hay que ajustar el gasto público en educación porque los estudiantes universitarios y de los institutos provinciales de formación docente gastan mucho.»

Sin embargo, los funcionarios de Cornejo entrevistados no justifican con cifras (ni con nada más), la supuesta «ineficiencia» de la educación. Sólo se dice que hay «desgranamiento» y «empiezan muchos y terminan pocos». Por ende, en Estado gasta plata en gente que no se recibe, o se recibe tarde.

Esa cantinela ya es conocida. Es la justificación del arancelamiento de la Universidad. Es el versito para no pensar con que privatizaron los ferrocarriles, las jubilaciones, los bienes del Estado, etc. Siempre dicen lo mismo, y no se molestan en probarlo (porque no se puede), sino que dejan que lo hagan los medios masivos concentrados que repiten hasta el cansancio esas supuestas razones. Es la «doña Rosa» de Neustadt.

Sin embargo, los tan maltratados institutos de formación docente son necesarios e importantes, sobre todo para suplir los déficits de la Universidad pública que carece de turno noche de cursado (para ampliar a todos los sectores sociales el ingreso y permanencia en los estudios superiores), ingresos restrictivos y escasa descentralización federal de las carreras en los departamentos de la Provincia.

Estas instituciones educativas de nivel superior cumplen importantes funciones sociales, culturales y profesionales allí donde no llega o no quiere llegar la Universidad. Lejos de ser una gasto inútil son una inversión fundamental para el pueblo de Mendoza.

Párrafo aparte merece el hecho cierto de la expansión de la oferta privada de estos institutos. Aquí, esto responde a las mismas causas antedichas, pero que el Estado no resolvió eficazmente, facilitando la formación de un jugoso bolsón de negocios, donde la educación es un bien comercial más que un bien social y cultural, y los estudiantes son clientes (pero clientes que nunca tienen la razón), en vez de sujetos del derecho consitucional de enseñar y aprender.

Además, es de un cinismo cruel fustigar el abandono de los estudios sin indagar las causas. En la equívoca boca de la profesora Cunietti no hay una sola palabra que explique el «desgranamiento» de la matrícula. En realidad, fingen ignorar que miles de estudiantes están abandonando los estudios debido al tremendo avance de la desocupación, la precarización laboral, el hundimiento del poder adquisitivo del salario y el cierre de comercios, fábricas y empresas pequeñas y medianas. Son incontables los que no pueden continuar sus estudios por razones de índole económica. Pero estos tecnócratas no dicen nada, y les echan encima el fardo de la culpa del «enorme gasto público», en lugar de debatir democráticamente un plan de ingreso, permanencia y graduación, con fines sociales y culturales, conforme a las necesidades de Mendoza y no de sus acreedores.

Finalmente, vamos al punto decisivo del asunto, la auténtica piedra de toque: lo que ellos le dicen «calidad educativa», pero nosostros, como no estamos hablando de jabones ni hamburguesas, le llamamos nivel educativo. Sobre el mismo, la ex directora de escuelas del cobismo dice que el docente del siglo XXI debe ser un «motivador» y un «animador».

Esta funcionaria, empapada del vocabulario del management empresarial, confunde los términos del problema, con su lenguaje marketinero berreta; más bien, desnaturaliza la función del docente: para animar están los profesionales del espectáculo, y para motivar están las porristas. Los docentes más que un “motivo” tienen una vocación que los llama a seguir trabajando, pese al ítem aula y los salarios indignos. Y los estudiantes, más que animarlos y motivarlos como hacen en el telemarketing, necesitan buenos docentes que acompañen y promuevan el aprendizaje, descubriendo los valores nacionales, sociales y culturales elaborados por nuestro pueblo a lo largo de su historia.

Por todo esto, entendemos que se requiere, en el marco del debate democrático de la comunidad educativa y la sociedad toda en que ésta se basa, una formulación novedosa del sistema de enseñanza. Pero ellos, piensan otra cosa,:quieren aplicar en Mendoza los lineamientos de Plan Maestro, que es un plan antidemocrático, que pretender imponerse sin consultar a los sectores educativos, y que somete la educación a los intereses foráneos. Ante ello, y frente a la amenaza ajustadora y privatista del gobierno macrista de Cornejo, recordamos las palabras de José Martí:

«Educar es depositar en el hombre toda la obra humana que le ha antecedido; es hacer a cada hombre un resumen del mundo viviente, hasta el día en que vive; es poner a nivel de su tiempo para que flote sobre el, y no dejarlo debajo de su tiempo, con lo que no podrá salir a flote. Es preparalo para la vida.»

Así entendemos la educación y la docencia. Dicen que quieren adecuarnos al siglo XXI, pero en realidad, ajustando sobre la educación nos van a mandar al medievo. Por eso, defendiendo la educación pública, gratuita y de alto nivel académico, orientado hacia la elaboración y transmisión de pensamiento genuino, y útil al pueblo y la Nación, es como nos ponemos a nivel de nuestro tiempo. No dejemos que nos manden al sótano de la historia. Defendamos la educación./

Lic. Gastón Navarro – Dr. Gabriel Delgado.

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