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Respuesta a una solicitud aviesa
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He recibido de manera formal, una nota que de manera informal ya estaba circulando por la red. Siendo una nota con carácter personal es una verdadera falta de respeto que se remitiera primero una copia antes que original, tomando en cuenta algunas de las consideraciones y conceptos que se vuelcan en ella.

Es claro que la intención de la misma no es esperar una respuesta. Evidentemente la intención soterrada es emitir conceptos para el conocimiento de terceros, fundamentando de esta manera algunas actitudes posteriores. Siendo consciente de que es una actitud esperable y consecuente con el  accionar cotidiano de algún firmante de la misma y aunque solo sea un ejercicio semántico dado que no se espera una contestación, haré algunas consideraciones.

Se indica en el texto que: “hemos tomado conocimiento informal sobre un pedido de licencia”. Esto es por lo menos una afirmación inexacta, cuando no falaz de aquellos firmantes que pertenecen al Consejo Directivo Nacional de FATIDA. Formalmente solicité la licencia a través del Cro Secretario Adjunto los días 8 de agosto de 2016 a su correo personal y el día 17 de agosto al correo institucional de FATIDA.

De acuerdo a lo informado por Circular Nº 5 de FATIDA, la licencia solicitada fue tratada en la reunión  Consejo Directivo Nacional  del día 18/08/2016 (seis días antes del fechado de la nota), aclarándose porqué no se había tratado con anterioridad y aprobándose por unanimidad. Parece ser una constante la actitud de algunos integrantes del Consejo Directivo el “olvidar” o “confundir” lo que se trata y aprueba en las reuniones.

Luego continúa el escrito, con supuestos de comprensión y la evaluación del agravamiento de una situación difusamente explicitada como “multiplicidad de problemas (internos y externos)”, destacando las dificultades que tendrían gestiones y reuniones que involucran el salario de nuestros representados, reuniones zonales y el cumplimiento de disposiciones de Congreso.

Ante esto, es necesario destacar la naturaleza colectiva de la conducción de una Federación que aglutina a sindicatos de primer grado. Aunque importante, la ausencia circunstancial del Secretario General no debería ser un obstáculo para el funcionamiento de los cuerpos directivos. De hecho, no lo ha sido nunca. Son las decisiones del Consejo Directivo Nacional, en primera instancia, las que direccionan las gestiones y actividades federativas, no las del Secretario General. Aducir que su falta de presencia paralizará las gestiones salariales, el cumplimiento de las decisiones de Congreso, el debate convencional o la toma de posición ante la gravedad de la situación político-social es un despropósito difícil de justificar. Es concentrar en la Secretaría General la responsabilidad total del éxito o fracaso en las gestiones, olvidando la propia como integrantes del cuerpo directivo.

Pero posteriormente, en forma contradictoria, se aclara que la ausencia del Secretario General  no invalida lo realizado por quienes hicieron el reemplazo o desarrollan tareas en FATIDA Central. Afirmación que revela el verdadero sentido de la misiva. Si la presencia  del Secretario General es tan insustituible para el funcionamiento orgánico al extremo de que no se puede permitir una licencia, es incomprensible la afirmación de que las gestiones en su reemplazo no son invalidas.

No es el funcionamiento institucional de la organización lo que se estima que se alterará con la licencia pues se admite que los reemplazos funcionan. Hay otro sentido avieso que es la descalificación personal justificante de un futuro accionar que, pensado en función de sustentación de poder personal, está dispuesto a cualquier extremo.

Si a la misiva enviada, sumamos la solicitud de un Congreso Extraordinario para revocar el mandato de todo el Consejo Directivo Nacional y de los Revisores de Cuenta de la FATIDA, completamos un panorama mas que claro de la situación y se puede entrever la motivación profunda que no es otra que el ansia desmedida de poder que no se detiene ante nada,  ni siquiera ante la zozobra institucional que genera.

No hace falta el paso al costado de nadie si se plantea revocar el mandato de toda la actual conducción dejando acéfala la Federación o conducida por un consejo interino hasta la elección de un nuevo Consejo Directivo Nacional. Siendo la segunda  oportunidad en pocos meses que se realice un proceso similar, mas el aditamento de que en esta ocasión es improbable que se cuente con la anuencia de todas las filiales como ocurrió en la primera (cuestión que en su momento sirvió como argumento para acelerar las gestiones para que se extendiera la Certificación de Autoridades actual) es casi inexorable la inestabilidad institucional por falta de reconocimiento.

Un verdadero dislate que lejos de atender las necesidades de los trabajadores parece ser el auténtico motivo de la solicitud. Servir de excusa para un accionar en el que se advierte sobre la gravedad de la situación político-social-económica instalada por el gobierno de Macri, pero se actúa funcionalmente en complicidad con ella tratando de producir una parálisis institucional para evitar la construcción de una respuesta gremial adecuada y para deslegitimar la organización en la próxima ronda de negociaciones salariales, dándole a la patronal la excusa para no firmar acuerdos, por no haber autoridades federativas formalmente reconocidas.

Un despropósito del cual no se debe ser partícipe voluntario pues las consecuencias pueden ser irreversibles.

La lucha por el poder no puede poner en peligro la organización misma. Es necesario, imprescindible, encontrar un espacio de reflexión que permita descubrir opciones alternativas para resolver una crisis que comenzó a mediados del año 2015 con denuncias por estafa, desvío de fondos y prestamos irregulares en la Obra Social, que no se han aclarado aún y que por el contrario se trata de seguir ocultando pagando centenares de miles de pesos para silenciarlas y asegurar complicidad, agudizando de esta manera las tensiones internas y amenazando con derrumbar la institucionalidad.

Existe en mi el convencimiento de bregar por representar a nuestros compañeros y sus intereses de la mejor manera, como lo he hecho durante muchos años en el gremio de Mendoza, de anteponer el interés general al personal y el de lo institucional por sobre lo sectorial. Si rescatamos estos conceptos como guía, no cabe duda que se encontrará la alternativa adecuada para la hora en nuestra Federación.

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