Inicio   /   País  /  Economia  /   Renunciá Caputo: Mentiroso y ladrón. La offshore es delito
Renunciá Caputo: Mentiroso y ladrón. La offshore es delito
Download PDF

g5

El Congreso de la Nación fue hoy escenario de una parodia: un ladrón de guante blanco esbozaba frases hechas dictadas por asesores de publicidad, tratando de evadir su responsabilidad, tanto política como judicial, por ser parte de sociedades offshore luego de que el monicaco que hace de presidente lo designara Ministro.

Al final terminó huyendo, escapando, no haciendo un papelón, como podría atribuirse a un inexperto o incluso ingenuo. Caputo se fue leyendo los apuntes escritos por Durán Barba: “Actué como padre, no como funcionario público”, tan parecido a aquel mendocino que votó “no positivo” a favor de los grandes exportadores de soja pensando en lo que le había recomendado su hija veterinaria. “Los focus groups dicen claramente que la economía no suma. No hay que hablar de economía” dijo Durán Barba. Y Luis obedeció. El papelito fue la bomba de humo y en medio de los gritos Caputo escapó.

La exposición fue una mélange de idioteces y mentiras. Vamos por las segundas, y en particular a la madre de todas las demás: “las offshore no son delito”. Sí lo son. Caputo no es bobo, es perverso.

Sociedades de este tipo son un eficaz instrumento de evasión, en consecuencia, violan el principio de derecho patrimonial que establece que el patrimonio del deudor constituye la garantía de sus acreedores.

Conforme a esto, la Inspección General de Justicia, a partir de la Resolución General N° 2/2005 prohibió la inscripción en el Registro Público de Comercio de las sociedades constituidas en el extranjero que carecieran de capacidad para actuar en el territorio de creación, es decir, las sociedades offshore. Se le suman los artículos 19 y 124 de la ley N° 19.550 y los artículos que van desde el 333 al 337 del Código Civil y Comercial que condenan actos de esta naturaleza.

Al margen de la letra de la norma es interesante considerar que la característica fundamental de estas sociedades, su anonimato, garantizan su impunidad lo que es inaceptable en cualquier análisis jurídico que se realice, si el origen de los fondos y la actividad que se realiza son lícitas ¿cuál es la necesidad de esconderse bajo el manto de impunidad de una offshore? Digamos que Caputo utilizaba esas firmas con el fin de comprar bonos de deuda argentina que él mismo emitía, incumpliendo deberes de funcionario público y realizando actividades contrapuestas a los intereses que por esa condición debe defender. Se entiende porqué oculta sus actividades en Panamá.

Tengamos en consideración que las offshore funcionan como “cloaca” de todo dinero sucio generado a nivel mundial. Por ejemplo: Delfín Reynaldo Castedo fue detenido en julio de 2016 por ser quien conducía una banda que traficó en el país 4.000 kilos de drogas mensuales desde que se comenzó la investigación. Además, fue hallado responsable del asesinato de Liliana Ledesma, una productora rural que denunciaba públicamente su delito. Cuando se dió a conocer la información a partir de la investigación de los Panamá Papars, se descubrió que Castedo desde la cárcel seguía administrando una offshore en Panamá a donde se depositaban sus ingresos. Es decir, a donde tiene sus empresas Caputo también la tiene uno de los mayores narcotraficantes del país. No es admisible que un hombre de esta bajeza moral, espiritual y política sea parte de quienes conducen el Estado.

No es una práctica común ni habitual de los argentinos la de constituir sociedades offshore. Un pequeño comerciante, imagine un almacenero, verdulero, el quisquero de la esquina, no deposita sus ingresos en Panamá; es más, no es información pública el cómo constituir una, qué papeles llevar, cuánto sale. Si lo sabe Caputo, Macri, Aranguren, entre otros, es porque son parte de la rosca del mundo de las finanzas.

Tampoco es justificativo haber declarado su existencia al momento de su asunción. Explica Guillermo Nissen: “Tampoco es argumento atendible aquel que sostiene que la participación en sociedades offshore fue declarada al fisco nacional, pues tal afirmación es totalmente incompatible con el fundamento mismo de su existencia, en tanto las sociedades off shore se crean y funcionan precisamente para ocultar la verdadera titularidad de sus acciones, sus dividendos o remuneraciones percibidas en carácter de director o autoridad de las mismas. Sostener lo contrario –esto es, la supuesta declaración impositiva de una tenencia accionaria en una sociedad offshore, como argumento justificante de esa participación– implica incurrir en un oxímoron, esto es, una contradicción en sus propios términos y, lo que es peor, tomar por idiotas a los ciudadanos argentinos”.1

Lo que en Islandia le costó el cargo al Primer Ministro, y en Perú la renuncia al presidente por estar involucrado en estas sociedades, en la Argentina sólo costó una declaración mentirosa y caricaturesca del Ministro de Finanzas. Quienes los legitiman culturalmente, los “gurús de la economía” ocupan la primera plana de todos los diarios y sus explicaciones son aceptadas como verdades incuestionables. Son los argentinos, y deben ser los dirigentes políticos y sindicales del campo nacional quienes, cuestionando lo establecido, corran el velo de las mentiras que imponen.


1https://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-297182-2016-04-17.html

Notas Relacionadas