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Habla Perón. Vigencia del Modelo Argentino para el Proyecto Nacional
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El 1° de mayo de 1974, el Teniente General Juan Domingo Perón concurre al Congreso de la Nación para inaugurar las sesiones correspondientes al 99° período legislativo. Apelando a los asistentes anuncia que ofrecerá a consideración del país, un proyecto de Modelo Nacional, el cual manifiesta: “si nos pusiéramos todos a realizar este trabajo y si entonces comparáramos nuestro pensamiento, obtendríamos un gran espacio de coincidencia nacional”.

“Otros países que han elaborado un estilo nacional tuvieron uno de dos elementos en su ayuda: o siglos para pensarse a sí mismos, o el catalizador de la agresión externa. Nosotros no tenemos ni una ni otra cosa. Por ello, la incitación para redactar nuestro propio Modelo tiene que venir simplemente de nuestra toma de conciencia”. 

El Modelo Argentino precisa la naturaleza de la democracia a la que se aspira, y concibe a la Argentina como una democracia plena de justicia social. Manteniendo en su Gobierno la forma representativa, republicana, federal y social. Social por su forma de ser, por sus objetivos y por su estilo de funcionamiento. 

Siendo así el modelo de democracia deseado, para Perón hay un solo camino para alcanzarla: gobernar con planificación. 

El presidente, convoca a contribuir y a organizarse a los diferentes sectores de la sociedad, y lograr que el proyecto tenga una forma definitiva y concreta, se refiere a buscar como objetivo común, la tarea de la liberación. 

 

Significados de la Liberación: 

En lo político: “configurar una nación sustancial, con capacidad suficiente de decisión nacional, y no una nación en apariencia que conserva los atributos formales del poder, pero no su esencia”. 

En lo económico: “hemos de producir básicamente según las necesidades del pueblo y de la Nación, y teniendo también en cuenta las necesidades de nuestros hermanos de Latinoamérica y del mundo en su conjunto. Y, a partir de un sistema económico que hoy produce según el beneficio, hemos de armonizar ambos elementos para preservar recursos, lograr una real justicia distributiva, y mantener siempre viva la llama de la creatividad”.

En lo socio-cultural: “queremos una comunidad que tome lo mejor del mundo, del espíritu, del mundo de las ideas y del mundo de los sentidos, y que agregue a ello todo lo que nos es propio, autóctono, para desarrollar un profundo nacionalismo cultural. (…) Tal será la única forma de preservar nuestra identidad y nuestra auto-identificación. Argentina, como cultura, tiene una sola manera de identificarse: Argentina. Y para la fase continentalista en la que vivimos y universalista hacia la cual vamos, abierta nuestra cultura a la comunicación con todas las cultural del mundo, tenemos que recordar siempre que la Argentina es el hogar”. 

“La lucha por la liberación es, en gran medida, lucha también por los recursos y la preservación ecológica, y en ella estamos empeñados. Los pueblos del Tercer Mundo albergan las grandes reservas de materias primas, particularmente las agotables. Pasó la época en que podían tomarse riquezas por la fuerza, con el argumento de la lucha política entre países o entre ideologías”. 

En lo científico-tecnológico: “se reconoce el núcleo del problema de la liberación. Sin base científico-tecnológica propia y suficiente, la liberación se hace también imposible. La liberación del mundo en desarrollo exige que este conocimiento sea libremente internacionalizado sin ningún costo para él…”. 

“La liberación exige una correcta base institucional, tanto a nivel mundial como en los países individualmente. La organización institucional tendrá que ser establecida una vez clarificado: qué se quiere, cómo ha de lograrse lo que se quiere, y quién ha de ser responsable por cada cosa”. 

La realización de una revolución en paz, para organizar la comunidad y ubicarla en óptimas condiciones a fin de afrontar el futuro. A través del diálogo abierto y espontáneo con los principales líderes de los partidos políticos. 

 “Revolución en paz significa para nosotros desarmar no sólo las manos sino los espíritus, y sustituir la agresión por la idea, como instrumento de lucha política.
La juventud argentina ha sido invitada a organizarse, “debe tener un papel activo en la conducción concreta”.

“Los trabajadores, columna vertebral del proceso, están organizándose para que su participación trascienda largamente de la discusión de salarios y condiciones de trabajo”. 

 “El país necesita que los trabajadores, como grupo social, definan cuál es la sociedad a la cual aspiran, de la misma manera que los demás grupos políticos y sociales”. 

“Los empresarios se han organizado sobre las bases que han hecho posible su participación en el diálogo y el compromiso. 

De aquí en más, el Gobierno ha de definir políticamente, actividad por actividad, y comprometer al empresario en una tarea conjunta, para que su capacidad creativa se integre al máximo en el interés del país”. 

“Para identificar el papel de los intelectuales, hay que comenzar por recordar que el país necesita un modelo de referencia que contenga, por lo menos, los atributos de la sociedad a la cual aspira, los medios de alcanzarlos y una distribución social de responsabilidades para hacerlo. 

Este proceso de elaboración nacional tendrá que lograrse convergiendo tres bases al mismo tiempo: lo que los intelectuales formulen, lo que el país quiera y lo que resulte posible realizar.  

A ellos toca organizarse para hacerlo. El intelectual argentino debe participar en el proceso, cualquiera sea el país en que se encuentre”. 

La verdadera tarea nacional de las Fuerzas Armadas es la liberación. “La defensa se hace así contra el neocolonialismo, y el compromiso de las Fuerzas es con el desarrollo social integrado del país en su conjunto, realizado con sentido nacional, social y cristiano”. 

“Hay una cabal coincidencia entre la concepción de la Iglesia, nuestra visión del mundo y nuestro planteo de justicia social, por cuanto nos basamos en una misma ética, en una misma moral e igual prédica por la paz y el amor entre los hombres”.

“En cuanto a la mujer, estamos profundamente satisfechos, como mandatarios y como hombres, de su evolución en nuestra sociedad. Más de veinticinco años pasaron desde que la asignación del derecho de voto femenino terminó con su subordinación política. Nuestras mujeres mostraron desde entonces que pueden trabajar, elegir y luchar como los varones y preservar, al mismo tiempo, los atributos de femineidad y de esposas y madres ejemplares con que impregnan de afecto nuestra vida”. 

 Para Perón el Proyecto tiene que ser verdaderamente “nacional”; vale decir, ideado y aplicado por nosotros. Debemos utilizar nuestra acción creativa, la cual nos basta con nuestra capacidad para no ingresar a la historia retrocediendo. 

Sólo la idea vence al tiempo. Hagamos de ella nuestro medio esencial para la lucha interna. Institucionalicemos la lucha por la idea y usemos todo nuestro patriotismo para dar más potencia a la institucionalización de este proceso nacional. 

El Modelo Argentino para el Proyecto Nacional, fue para Juan Perón uno de los mayores aportes que pudo hacer por el país, con su entrega se sentía reconfortado y agradecido de haber nacido en tierra argentina. 

Finalmente no llega a concretarse, ya que la muerte sorprende al líder exactamente dos meses después. 

Es responsabilidad de quien tome las banderas de la liberación, llevar adelante este proyecto decisivo para alcanzar la libertad de nuestro pueblo sin la cual es imposible el goce de las libertades humanas fundamentales.

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