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Déficit comercial histórico.
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La balanza comercial terminó en 2017 siendo deficitaria en U$S 8.471 millones, es decir, las compras al exterior superaron holgadamente las ventas de bienes, servicios y materias primas realizadas por la Argentina a otros países.

Mientras que las importaciones fueron un 19,7% superiores en 2017 a las de 2016, las exportaciones sólo crecieron el 0,9%. El aumento de las compras al exterior se explica fundamentalmente a partir del ingreso de bienes de consumo, autos, maquinaria agrícola y teléfonos celulares.

La tan mentada “apertura comercial” llevada a cabo por el Ejecutivo nacional supone la destrucción de la producción local en diversas actividades, de allí también se explica el aumento en el índice de desocupación.

De la Argentina salen dólares en concepto de importaciones, remisión de utilidades, transferencia de renta, turismo, royalties y patentes. Ahora bien, ¿cómo el gobierno consigue dólares? Mediante la emisión es imposible, ya que la Argentina no imprime moneda extranjera, el único organismo que emite dólares en la Reserva Federal; a partir de la inversión tampoco, ya que no ingresan divisas para la producción y tampoco lo hace por ventas al exterior, ya que como acabamos de relatar la comparación entre importaciones y exportaciones terminó siendo deficitaria para el país. La única alternativa posible, es que los dólares ingresen por medio del endeudamiento externo.

El precio del dinero (la tasa de interés) del peso en este caso, es caro en relación al dólar. ¿Qué consecuencias tiene esto? Por un lado, se favorece la importación porque disminuye la brecha entre el valor del peso y del dólar. En segundo lugar, los préstamos disminuyen porque la tasa de interés es demasiado alta. Y al mismo tiempo, los exportadores se niegan a liquidar divisas porque el tipo de  cambio no los favorece.

Hace pocos días, el Banco Central ha dispuesto la baja (mínima) de la tasa de interés de referencia. Esto lo hace respondiendo a las exigencias del Ejecutivo que busca: disminuir los rendimientos del negocio financiero, aumentar el tipo de cambio y nivelar las cuentas del sector externo.

Otro elemento que lleva a la baja en la tasa de interés es la enorme emisión de Lebacs. Las letras superan hoy el billón de pesos y, si continuara al mismo ritmo, en el 2018 podría llegar a los dos billones de pesos. Si el total de Lebac es de un billón, al vencimiento de ellas el Estado debería pagar, mediante mayor emisión monetaria, $270.000 millones en concepto de intereses. De allí la necesidad de disminuir la tasa de interés.

Esto se da en el marco de la puja que existe entre dos sectores representados en este gobierno: por un lado el sector agroexportador que pretende un dólar alto que significa para ellos mayores ganancias en sus ventas al exterior. Y por otro, los bancos y demás entidades financieras que pujan por lo contrario

Concluyendo: los grandes perjudicados de esta gran y rentable negocio terminan siendo nuevamente  los millones de argentinos que no se dedican a la timba financiera, trabajadores y jubilados. Sobre ellos se recorta, se ajusta, ya sea mediante paritarias que cierran bajo el índice de inflación, eliminación de subsidios y aumento permanente de precios en bienes y servicios con el objeto de que el gobierno pueda contar con los recursos necesarios para hacer frente a estos pagos.

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